25 de octubre de 2026

Economía de Estados Unidos: deuda y morosidad encienden alertas, pero aún no hay señales de crisis

El crédito de los hogares estadounidenses muestra focos de presión, aunque los principales indicadores todavía no describen un escenario de crisis generalizada.

La economía de Estados Unidos presenta algunas señales de vulnerabilidad en el crédito de los hogares, particularmente en las tarjetas de crédito y los préstamos para automóviles, pero los datos oficiales disponibles hasta septiembre de 2026 no permiten afirmar que el país esté entrando en una nueva crisis económica.

El indicador más reciente de la Reserva Federal de Nueva York muestra que la deuda total de los hogares estadounidenses alcanzó 18.77 billones de dólares al cierre del segundo trimestre de 2026. La cifra disminuyó ligeramente frente al trimestre anterior, pero aumentaron algunos de los componentes vinculados al consumo: la deuda de tarjetas de crédito llegó a 1.263 billones de dólares, mientras que los préstamos automotrices alcanzaron 1.713 billones.

La institución informó que 4.7% de la deuda pendiente se encontraba en alguna etapa de morosidad durante el segundo trimestre. Las nuevas entradas a morosidad aumentaron ligeramente en préstamos para automóviles, mientras que permanecieron relativamente estables en tarjetas de crédito. La propia Fed de Nueva York señaló que las nuevas morosidades de ambos productos continúan en niveles elevados y que serán monitoreadas.

La Reserva Federal también identificó este fenómeno en su Informe de Estabilidad Financiera de mayo de 2026. Según el documento, las morosidades de tarjetas y préstamos automotrices permanecían elevadas respecto de los niveles observados durante la última década. Sin embargo, el organismo señaló simultáneamente que los balances de los hogares seguían siendo sólidos, que la mayor parte de la deuda estaba en manos de personas con buenos historiales crediticios y que la morosidad hipotecaria permanecía baja en términos históricos.

Hay además indicadores que impiden describir el panorama como un desplome generalizado del consumo. El Buró de Análisis Económico de Estados Unidos reportó que el gasto de consumo personal aumentó 0.2% en julio de 2026, mientras el ingreso personal avanzó 0.4% y el ingreso personal disponible 0.5%.

El mercado laboral tampoco mostraba, con los últimos datos disponibles, un deterioro compatible por sí solo con una crisis. En agosto se crearon 162 mil empleos no agrícolas y la tasa de desempleo permaneció en 4.1%.

La discusión resulta relevante porque un trabajo de investigadores de la Reserva Federal publicado en septiembre de 2026 sostiene que las vulnerabilidades financieras pueden acumularse gradualmente antes de que se manifiesten plenamente durante una perturbación. El estudio desarrolló un índice para medir precisamente esas vulnerabilidades estructurales y encontró que, cuando son elevadas, los shocks adversos pueden generar efectos mayores sobre el consumo y la inversión.

Por ahora, los datos permiten hablar de señales de presión y vulnerabilidades en determinados segmentos del crédito, no de una crisis económica confirmada. La evolución de las morosidades, el empleo, el consumo y las condiciones de crédito será determinante para saber si esas señales se amplían hacia el resto de la economía.

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