Kim Jong Un y una guerra con Corea del Sur: así podría escalar hasta una crisis nuclear con Trump
Una simulación de guerra plantea cómo un ataque masivo norcoreano podría desencadenar una respuesta de Estados Unidos y llevar a Trump ante una de las decisiones militares más extremas.
Un ataque de Corea del Norte contra Corea del Sur no está ocurriendo actualmente. El escenario que plantea esta historia corresponde a una simulación hipotética de una futura guerra, pero algunos de los elementos utilizados para construirla parten de capacidades militares reales de Pyongyang.
La hipótesis contempla que el líder norcoreano, Kim Jong Un, ordene una ofensiva masiva contra Corea del Sur, comenzando con grandes salvas de artillería, cohetes y misiles contra objetivos en territorio surcoreano. En un conflicto real, la cercanía de Seúl con la frontera norcoreana convertiría a la capital y su área metropolitana en uno de los principales puntos de riesgo.
Un análisis del Congressional Research Service ha señalado que la artillería convencional norcoreana desplegada cerca de la zona desmilitarizada podría provocar decenas de miles de bajas durante las primeras horas de un conflicto, aunque cualquier estimación de víctimas dependería de las armas utilizadas, los objetivos, la duración de los ataques y la respuesta de Corea del Sur y Estados Unidos.
La capacidad de Pyongyang para lanzar grandes salvas tampoco es únicamente una hipótesis. Un estudio del Stimson Center concluyó que las defensas estadounidenses y surcoreanas podrían verse sometidas a salvas de cientos de misiles y, combinadas con artillería, miles de proyectiles, aunque también destaca la existencia de sistemas de defensa como THAAD, Patriot y Aegis.
El componente nuclear es todavía más complejo. La cifra de “casi 50 ojivas” utilizada en la simulación no debe presentarse como un dato actual confirmado. SIPRI estimó a comienzos de 2026 que Corea del Norte podría haber producido material fisible suficiente para hasta 90 ojivas, mientras que otras estimaciones manejan cifras diferentes.
De hecho, en agosto de 2026 el presidente estadounidense Donald Trump habló de 57 armas nucleares norcoreanas, mientras que el ministro de Defensa surcoreano señaló una estimación de entre 80 y 120 ojivas, aunque aclaró que Seúl no puede confirmar oficialmente esa cifra.
La preocupación nuclear se ha incrementado además por la expansión de la infraestructura norcoreana. El Organismo Internacional de Energía Atómica informó recientemente sobre una nueva instalación de enriquecimiento de uranio en Yongbyon, con capacidad para albergar hasta 28 cascadas de centrifugadoras, y advirtió sobre el aumento de la capacidad de Pyongyang para producir material apto para armas nucleares.
La situación real en septiembre de 2026 también incluye actividad militar. El 12 de septiembre, Corea del Norte realizó un ejercicio de fuego que involucró sistemas de artillería, cohetes y distintos tipos de misiles. Corea del Sur informó que los proyectiles recorrieron aproximadamente 250 kilómetros hacia el mar. Reuters señaló que fue el decimotercer lanzamiento de misiles balísticos norcoreano del año.
Al mismo tiempo, Trump ha buscado reabrir el diálogo con Kim Jong Un y anunció que espera reunirse nuevamente con él durante 2026. Washington también redujo recientemente el alcance de algunos ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, una decisión que Pyongyang consideró insuficiente.
Por ello, la simulación resulta relevante como ejercicio de análisis, pero no debe confundirse con una alerta de guerra ni con un ataque actualmente en desarrollo. La posibilidad de una escalada nuclear forma parte de los escenarios estudiados por expertos, no de un acontecimiento confirmado.
