¿Por qué están ocurriendo tantos sismos fuertes en 2026? Esto dicen los expertos
Sismos de gran magnitud han sacudido Venezuela, Japón, Colombia, Indonesia, México y Perú durante las últimas semanas; sin embargo, especialistas advierten que no existe evidencia de que estos terremotos estén conectados entre sí ni de que anuncien un gran terremoto en México.

La sucesión de terremotos registrados durante junio, julio y agosto de 2026 ha generado preocupación en distintas partes del mundo. Venezuela, Japón, Colombia, Indonesia, México y Perú han experimentado movimientos telúricos importantes en un periodo relativamente corto, alimentando en redes sociales la percepción de que existe un incremento extraordinario de la actividad sísmica mundial.
Los registros oficiales confirman que algunos de los movimientos han sido de gran magnitud. El 24 de junio, Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Posteriormente, el 17 de julio, un sismo de magnitud 7.3 ocurrió frente a las costas de Chiapas, México, mientras que el 28 de julio Japón registró un movimiento de magnitud 6.8 en la región de Kumamoto.
La actividad continuó en agosto. Colombia registró un terremoto de magnitud 7.4 el 10 de agosto, con una profundidad estimada de 110.3 kilómetros. Cuatro días después, Indonesia experimentó un sismo de magnitud 7.7 cerca de Ende. Ambos eventos aparecen en los registros de terremotos significativos del USGS.
En Perú, el Instituto Geofísico del Perú reportó el 20 de agosto un sismo cuyo epicentro se localizó 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, Ayacucho.
Pero, ¿significa esto que la Tierra está atravesando una etapa excepcional de terremotos? No necesariamente.
Los terremotos son consecuencia principalmente del movimiento y la interacción de las placas tectónicas. Las zonas donde una placa se introduce debajo de otra, se separan o se deslizan lateralmente acumulan esfuerzos que eventualmente pueden liberarse en forma de ondas sísmicas.
Una parte importante de los terremotos fuertes ocurre alrededor del océano Pacífico, en regiones asociadas con el llamado Cinturón de Fuego. Sin embargo, que varios terremotos ocurran en diferentes países durante un mismo periodo no significa que estén provocándose unos a otros.
El USGS mantiene catálogos mundiales de actividad sísmica y advierte que la ocurrencia de un terremoto en una región no permite predecir automáticamente otro en un sitio distante.
Por ello, especialistas señalan que la principal preocupación no debe centrarse en intentar predecir el próximo terremoto, algo que actualmente no puede hacerse de manera confiable, sino en reducir riesgos: conocer las zonas de seguridad, revisar las condiciones estructurales de las viviendas, preparar una mochila de emergencia y establecer un plan familiar.
La actividad reciente puede llamar la atención, pero no constituye por sí misma una señal científica de que México esté a punto de sufrir un gran terremoto.
