Cierra tradicional dulcería del Centro de León tras más de 50 años de historia
El establecimiento, conocido primero como Dulcerías El Caramelo y posteriormente como El Chugar, fue parte del paisaje de la calle Belisario Domínguez y la avenida Miguel Alemán.

Después de más de cinco décadas formando parte de la vida cotidiana de los leoneses, una tradicional dulcería del Centro Histórico de León cerró definitivamente sus puertas. El establecimiento, ubicado en la esquina de Belisario Domínguez y Miguel Alemán, fue durante generaciones un punto de referencia para quienes buscaban dulces, chocolates, botanas, productos a granel, desechables y artículos para fiestas a precios accesibles.
Durante años, el negocio fue conocido como Dulcerías El Caramelo y posteriormente adoptó el nombre de Dulcerías El Chugar. Sus características cortinas naranjas y el movimiento constante de clientes hicieron del lugar una imagen habitual de esta zona del Centro.
Para muchos habitantes de León, la dulcería no representaba solamente un comercio. Era también un sitio ligado a recuerdos familiares. Quienes acudieron de niños acompañados por sus padres regresaron posteriormente como adultos para comprar dulces para posadas, fiestas, reuniones o simplemente para darse un gusto.
La actividad aumentaba especialmente durante diciembre. Las filas de compradores podían extenderse frente al establecimiento y mezclarse con el movimiento de pasajeros que esperaban el transporte público en esta zona de la avenida Miguel Alemán.
Ahora, el escenario cambió. Las repisas y anaqueles que durante años estuvieron llenos de chocolates, chicles, botanas, salsas, dulces a granel y productos desechables permanecen vacíos. El característico olor a caramelo que recibía a los clientes también desapareció.
Personal trabaja actualmente en la remodelación del inmueble para preparar el espacio para un nuevo negocio.
La historia comenzó décadas atrás, cuando dos hermanos emprendieron el negocio y lograron convertirlo en uno de los establecimientos reconocidos del giro en el corazón de León. Registros históricos muestran que en 2009 todavía conservaba una fachada blanca, mientras que para 2014 ya lucía el color naranja que terminó convirtiéndose en parte de su identidad.
Hace aproximadamente tres años, el establecimiento pasó a manos de uno de los sobrinos de los fundadores y cambió su nombre a El Chugar.
Aunque la dulcería desaparece como negocio independiente, todo apunta a que los dulces podrían continuar en esta misma esquina. Un establecimiento del mismo giro ubicado junto al local prepara una expansión que tendría como objetivo abrir en septiembre.
Así, una parte de la historia comercial y sentimental del Centro de León llega a su fin, mientras una nueva etapa comienza en el mismo espacio.
